miércoles, diciembre 06, 2006
Desde el domingo y hasta hoy que puedo escribir, mi casa fue trasladada a la habitación 316 de aquí, para poder estar junto con mi abuela.
Una descompensación provocada por el exceso de amonio en su cuerpo, fue lo suficientemente potente para ponerla a dormir cual bella durmiente.
Ahora, que regresamos a casa, necesito descansar al igual que la familia, incluyendo por supuesto a ella.
Próximamente me pongo al corriente con todos los pendientes.




