domingo, marzo 23, 2008

¡Santas Semanas!



Por la naturaleza de mi trabajo (y de mi contrato) este es mi segundo año en el que no dispongo de un periodo vacacional formal, es decir, no me "dan" unos días consecutivos en donde pueda descansar o hacer planes para poder visitar otros rumbos.

Estos últimos cuatro días (lo que se da en llamar semana santa) no hubo labores, y aunque me traje trabajo para la casa, definitivamente pude descansar y hacer cosas que durante la semana no puedo hacerlo.

Contrario a mi costumbre, esperaba ya que fueran vacaciones. De niño yo era de aquellos que, si bien disfrutaba muy agusto su descanso, llevaba la cuenta exacta para los días que faltaban para regresar a clases.

Cuando yo era niño, todavía recuerdo que los viernes santos en la casa de mi abuela (entiéndase mi casa) era un día prácticamente de luto. A las tres de la tarde teníamos que apagar televisiones y radio y prácticamente se podía escuchar el silencio.

Eso de comer carne en los viernes, ni hablar. Jamás de los jamases podíamos siquiera oler la carne, porque era prohibidísimo.

Ahora que en el trabajo nos pasaron la circular de que no trabajaríamos ni jueves ni viernes yo me encabrité con la del administrativo. "¡Ah no!, ¿y si yo quiero venir a trabajar?" La pobre señorita no sabía que cara poner. "A ver... ¿y si no soy católico?, es más ¿si soy musulmán puedo faltar todo el ramadán y me lo pagarán?"

Casi estoy seguro que eso de no comer carne los viernes de cuaresma es una onda netamente mexicana. La iglesia "recomienda" el ayuno (cánones 1249-1251) el miércoles de ceniza y el viernes santo,para personas entre los 18 y los 59 años de edad, como una "disciplina espiritual por la que 'voluntariamente' se renuncia a ciertos alimentos por un tiempo definifo con el fin de liberarse de los apegos carnales y poner todo el corazón en Dios", pero no dice nada del hecho de que todos los viernes (o lunes, sábados o cualquier día) no se deba comer carne.

Claro que tampoco tengo problemas con ese hecho. Si es viernes y hay carne me la como sin problema ni remordimiento. Si en lugar de eso hay mariscos o cualquier otro platillo, pues bienvenido sea.

El año pasado fui testigo de una escena, en la que comprendí muchas cosas acerca de los viernes de cuaresma.Era viernes, precisamente y en la oficina el trabajo estaba al tope. Ni hablar de salir a comer algo. Las tripas empezaron a crujir y a alguien se le ocurrió la bendita idea de dar de comer al hambriento. Se empezó a organizar la vaquita y se hizo el pedido a la tienda más cercana (como a un kilómetro de la oficina), que sandwiches, que tortas, que quesadillas, papitas, refrescos y demás.

Cuando ya estábamos todos entrándole a la adobada y al jamón, a alguna vocecilla se le ocurrió decir algo así como "Primero comer que ser cristiano" y determinar que, dadas las circunstancias, seguramente estábamos perdonados por comer carne en viernes de cuaresma. Una de las compañeras (de esas personas que aparentemente viven su fe a ultranza) palideció, pues no recordaba que ese día tenía ese ofrecimiento para con su Dios y lo estaba incumpliendo mientras le entraba con singular alegría una tortota de jamón marca chavo.

Otro de los compañeros, el de más edad y por lo tanto el líder moral de todos nosotros, se percató de la reacción de la Señora, y adivinando su reacción le dijo algo más o menos así: "No vayas a tirar la comida Denis... ¿no crees que eso sería peor pecado que el hecho de comer carne?" Pues esta mujer (de la que obviamente modifiqué su nombre) me tocó ver como se descomponía su rostro y presa de una angustia tal (ojo de Remy y toda la cosa) discretamente fue a tirar la comida a medio morder.

Como en todo lo que tiene que ver con religión, política, futbol y sexo, cada quien tendrá su postura. Y eso debe ser respetable. Seguramente mi abuela consideraba a Jesús el Cristo tan de su familia que lo honraba guardando silencio en la fecha y la hora en que tradicionalmente se dice que murió (ahora que lo recuerdo, mi abuela falleció en viernes santo). Seguramente, la compañera Denis, consideraba que en su escala de pecados, era peor comer carne que tirar la comida.

Lo que si puedo decirles es que como los viernes era mi día de tacos (por los comprmisos de cabecita-de-algodón), me parte el queso la cuaresma porque los tacos se suman a la tradición y no abren los viernes. Update. Solo el primer viernes no abrieron. Después se dieron cuenta de que podía más el negocio que la tradición y ofrecieron (además de su regular menú) tacos de pescado y de lechuga.

Concluyendo, nos enfrentamos a esa moralina de los que se dicen católicos y van a misa cada domingo y no comen carne los viernes. Pero cuando precisamente su religión les indica que éstas fechas son de reflexión, lo que hacen es salir a las playas y divertirse... ¿No estaríamos volviendo al ejemplo de Denis?

Cada quien haga de su vida un papalote.

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a veces hace más daño comer gente que comer carne... a menos que sea de puerco... jaaaaaa.

Saludos abogado.
 
:o volviste!!! que bonito... estaré visitándote por acá :)
 
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